Mancha


MANCHA
En una noche rodeada de amigos y mucha comida, despedíamos a los padres de unos amigos. En medio de charlas y alegrías me muestran la foto de un perrito de la calle abandonado, un poco sucio, flaco y cansado. Automáticamente doy la vuelta y sorpresivamente lo miro a mi padre y le digo, voy a rescatarlo. Al día siguiente luego de despedir a nuestros amigos en el aeropuerto partimos rumbo con mi amiga Marta a sector de La Ronda en El Centro Histórico de Quito. Una vez llegado al lugar emprendimos la búsqueda, un poco de incertidumbre al no saber si lo encontraríamos y alegría al saber que le íbamos a dar una casa segura. Luego de unos minutos de buscar veo a lo lejos un perro cruzar la calle, dudosos de si era el fuimos hasta donde me pareció ver y efectivamente ahí estaba, hambriento y con mucha sed junto a una persona sin hogar, hablamos con el chico que decía ser de el y le contamos que le íbamos a dar un hogar al perrito, le dimos un par de monedas y nos llevamos a quien hoy seria Mancha.
Hoy, luego de darle el confort y la seguridad que necesitaba, decido llevarlo a recorrer caminos juntos y darle la felicidad que necesita.

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