Así empezó todo mi viaje en bicicleta por el mundo

Era viernes en la noche y todo era más tranquilo que de costumbre. El reloj marcaba las 8 de la noche y una larga conversación con mi padre hizo que volara el tiempo, al igual que mi cabeza. 
Que hacía yo ahí, en Quito (capital de Ecuador) con 23 años, sobreviviendo...
Tenía un negocio de empanadas y las cuentas ya no cuadraban, las deudas aumentaban y mis ganas de seguir bajaban. Algunas cosas no se dieron como me hubieran gustado, así que mientras conversábamos de aquello, en mi cabeza renacían ideas que en algún momento, las había sepultado
Recordé como a mis 18 años les hablaba a muchos de mi futuro viaje que duraría 5 años. Si a esa edad me preguntabas que iba a hacer en el futuro, te hubiera respondido eso mismo. Pero ahí estaba, exactamente 5 años después, sin haber hecho nada...
Y la verdad que no puedo quejarme o arrepentirme de las decisiones que tome en esos 5 años. Gracias a todas esas experiencias vividas, soy lo que soy. Fui creciendo emocionalmente, espiritualmente y entre otras cosas.
Volviendo a lo que contaba en esa noche. Fue ahí que tome la decisión de cambiar de país y empezar de cero. Decidí ir a Brasil. Claro, no tenía  dinero para un avión, no tenía un vehículo rápido para llegar y encima, debía más de 1000 dólares en deudas.

Increíblemente se hicieron las 12 de la noche, entramos rápido y junto a mi padre hicimos cuentas para ver cómo podía pagar todo. Empecer a ver todo lo que tenía para vender, desde la cocina, hasta la habitación.
(Aclaro que mi padre no tenía como ayudarme con dinero, el se iba a ir también por casi los mismos temas)
Esa misma noche en la que le había puesto precio a las cosas, decidí quedarme un mes más para vender todo. Ahh y también me puse a tirar muchas, pero muchas cosas a la basura, separé de lo que me iba a llevar, a lo que iba a dejar y así hasta las 2 de la madrugada
Pero algo más importante paso y marcó el futuro de mi vida. Hasta ese momento la idea era llegar a Brasil como mochilero en tan solo 5 días. Pero mi padre se acerca y me acerca hacia mi bicicleta (que ya le había puesto precio de venta) y me dice...

Es solo una idea, pero solo una idea (y así me repitió varias veces) ¿y si viajas en tu bicicleta? Automáticamente le respondí, “¡ni cagando!”

Para mi era viajar en moto o de mochila, nunca había visto que se viajara en bicicleta, el que no conoce, enseguida puede descubrir las altas “limitaciones” que tiene el viajar en bicicleta!! Aún con mi fuerte respuesta, me dispuse a ver fotos.
La bici era pesada, siempre que hacía una subida, terminaba empujando y sufriendo. (Miren ahora, empujando y “sufriendo” hahaha)
Me fui a dormir y al día siguiente tenía que agarrar la bici para entregar unos panes, una vez que terminé las entregas y me dirigí a casa pedaleando sin manos, sentí una libertad, una sensación inconfundible de paz y tal satisfacción al pedalear, que fue ahí, en ese momento, que tome la decisión de recorrer el mundo en aquella bicicleta pesada, vieja, con partes usadas y de mala calidad, pero que hasta ahora me ha entregado su maximo potencial y fuerza para darme la más grande aventura de mi vida.

17 meses, 4 países, 5000km y miles de experiencias...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

LinkedIn