Desierto de Peru - Por suerte lo solucione



Despidiéndome de la familia que me ayudo el día anterior con la bicicleta luego de que se había roto el tensor, comienzo a pedalear para ir a Talara y poder comprarle tensor, un desvío de muchos kilómetros que me hubiera gustado evitar. El señor me dijo que ubicara a Rambo, alguien que le dicen así porque se parece y que arregla bicicletas. Pero antes de todo esto, tenía que superar la cuesta que el día anterior no logre superar, el problema hoy era que no podía poner en marcha liviana y encima quedo muy duro al pedalear, hice un cuarto arriba de la bicicleta pedaleando parado, con Mancha al costado caminando. Al momento de empezar a caminar también, porque la subida se ponía más pronunciada, dos camionetas de los que trabajan en la ruta limpiando unos postes blancos se pusieron cerca, cuando voy llegando a la ultima camioneta, dos señores se bajan y me advierten de que acá en Perú no se puede tener al perro atado, todo iba bien, me preguntaron de donde era, hicieron la broma típica que nos hace a los argentinos, de “Boludo” y no se cuanto. Pero la cosa se puso ya más insoportable cuando me acusaron de obligar a caminar a Mancha durante muchas horas y que me iban a seguir por si era verdad que yo lo llevaba arriba de la bici. Ahí me puse más firme, les dije unas cosas, nunca faltando el respeto, simplemente me despedía, les agradecí su advertencia y me retire, pero mientras caminaba, el tipo me dijo esto de que me iba a seguir. Le respondí que mejor si quiere ayudar , que cargue mi bicicleta, me lleve hasta Talara y de esa forma me estaría ayudando mejor, respondió que no podía porque estaba trabajando, me dijo boludo y yo ya seguí caminando. En todo esto me preguntaba como es que me puse ahí con ellos a darle justificaciones y darle pie a que sigan hablando, lo mejor hubiera sido no hacerles caso desde el principio viendo sus intenciones. Pero bueno, como siempre digo, al final logra que hablemos de ellos porque nos deja ese sabor amargo durante el día, estuve pedaleando varios kilómetros antes de llegar a Talara y no podía sacarme lo sucedido de la cabeza ( Obviamente fue más extenso lo sucedido, pero no va al caso contar con exactitud ya que no paso nada grabe. Mejor no darle mucha importancia) 
Por fin ahí estábamos en Talara! Luego de haber pedaleado con gran esfuerzo hasta el lugar me puse a buscar a Rambo, increíblemente no había persona que le preguntara y no lo conociera, todos me supieron guiar hasta el. Cuando lo encuentro me doy cuenta que no tenía un local, si no un puesto en la vereda, hable con el, me dio los precios y me fui a una casa de cambio para cambiar de dolares a soles, ya regresando hasta lo de Rambo, me decido en vez de comprar uno de 10 soles a comprar el de 40 que era como el que tenía yo. Ahí estuvo un buen rato colocando todo. No quedo muy bien, pero si quedo suficiente para continuar (En un comentario les puedo contar mejor)

Antes de salir de Talara, me fui a comer un Menú, 5,50 soles por segundo y jugo que pude repetir. Luego de terminar de comer, me puse a pedalear, pero no me acordaba por donde vine y estaba muy perdido jajaj pero a la gente que le preguntaba no sabían mucho, algunos sabían tanto como yo jajaja. Medio guiándome por unos y por otra, encuentro la cuesta que estaba buscando, Talara esta muy abajo de la carretera. Costo bastante, mucho sol, mucho trafico y subida. Un señor en una tricimoto, se acerco, hablamos y me dio 1 sol. Ya habiendo logrado pedalear toda la subida, me pongo descansar bajo una sombra, tomamos agua y me voy hasta una siguiente sombra que estaba a pocos metros, estando ahí, veo que la rueda trasera se estaba desinflando, le reviso por fuera y veo una espina muy grande, que al sacarle se desinflo por completo. Nuevamente, arreglando la rueda trasera, inflo un poco y voy a buscar una de esas maquinas que te dan aire, las inflo al máximo y continuo pedaleando, pero ya muy cansado hago unos kilómetros y me recosté junto a la ruta bajo la sombra que daba un árbol. Paso algunas horas y nuevamente continue hasta un sector llamado Debora, habían unas casas y un señor sentado junto a una maquina de las que generan electricidad. Me acerco a preguntarle si podía pasar la noche en su terreno y sin ningún problema me dijo que si, hasta me ofreció una habitación que nadie usaba, pero no quise molestar más y decidí armar la carpa. Poco a poco venía llegando más personas, hable con algunos de ellos y me puse a dormir. En un momento escucho que me llaman a la carpa y era un señor que anteriormente hablamos junto a sus hijos, tenían en sus manos una jarra entera de te de hiervaluisa, un cake de vainilla y chocolate y dos paquetes de galletitas saladas. Otra noche con el cariño de la gente.



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