Unos días por Riobamba


8 de Septiembre,

Saliendo de Ambato veo al costado de la ruta un puesto de frutas, pido algunas que me pudiera regalar y me dan un surtido, ya me estaba dirigiendo a Riobamba, tenia pensado llegar al día siguiente, pero las cosas se dieron diferentes, ya habiendo pasado las subidas más fuertes, una camioneta se detiene y deduzco que era alguien que quería saludarme, efectivamente estaba en lo correcto, pero lo que no imaginaba era de encontrarme a un amigo, mientras nos acercábamos levantamos nuestros brazos para saludarnos y expresar asombro, mientras hablamos me presenta a su amiga y me comenta que se iban para Riobamba aun evento de motos, aclaro que el tiene una empresa de remolque pero yo no tenia pensado ser ayudado por alguien en la ruta, por lo menos en Ecuador. Al ser una enorme coincidencia y alegría, decido aceptar su ayuda de llevarme hasta allá. Mientras manejaba, yo contaba de mi viaje y sentí las ganas de contar un poco más de mi historia, una que muy pocos conocen, pero estaba relacionada con una de mis ideas a futuro. Cuando llegamos al lugar donde se encontraban las motos, resulta que eran de las Harley Davison por una convención anual de Harlistas, lo cual mi amigo Marcelo me pregunta si quería poner mi bicicleta en su Stand para yo poder vender mis Sticker, lo cual todo vino de maravilla porque si yo no hubiera llegado con el no hubiera podido vender los stickers, ya que ese era el uno día que permanecían ahí y gracias a esas coincidencias recaude 85 dólares, por la tarde me había contactado con Sarah, un chica que con su marido e hijo que tenían su casa como posada para viajeros, me contacte con ellos por medio de una web en donde las personas ingresan ahí para dar posada a los ciclo viajeros y están en casi todo el mundo, esa sería la primera vez que utilizo ese medio para pasar unas noches, estando en esa familia, aproveche para publicar en mi pagina y hablar con mi familia. Al día siguiente me fui a una cafetería que me había recomendado un seguidor mío, tomamos café, comimos algo y mientras hacia mis cosas en la compu esperaba a una amiga de un amigo que tenia para darme unos regalos de Quito, un bebedero y comida para Mancha, a mi me llegó un chocolate, unos parches para reparación y 20 dólares. Una vez que ella había venido me quede un rato más y en ese rato veo dos Cicloviajeros, lamentablemente estaban muy lejos y no podía llamarlos, solo me puse a disfrutarlos con la vista ya que eran los primeros que había visto desde el inicio de mi viaje. Luego de estar varias horas ahí, el lugar cerraba y nos fuimos a caminar con Mancha y a buscar un lugar donde hicieran chapitas de identificación para el, preguntando por todos lados dimos con un lugar donde habían trofeos, ahí tenían la maquina para hacer gravados y las chapitas, compre una bien grande y se la coloque, ahora cada vez que caminaba sabia en donde estaba porque hacia mucho ruido. Nos fuimos a la parte más antigua de la ciudad y estando en un parque esperando al esposo de la chica que vino a dejarme los regalos por la mañana, para de ahí invitarme a comer a la casa, veo a unos metros acercarse un cicloviajero y mi alegría era exorbitante al saber que podría hablar con el, me levante rápido, levante mi brazo para que pueda verme y se detuvo, resulta que era compatriota mío, llamado franco y recién llegaba a Riobamba, nos quedamos conversando un buen rato y en ese entonces llegaba Juan, la persona que estábamos esperando, también se quedo escuchando nuestras historias, le di mi sticker para que se contactara con migo y nos despedimos. Con Juan que ahora era mi amigo me llevo a la casa, ahí hablamos, conocí a su familia y a unos amigos de ellos que luego comimos todos juntos, al despedirme de ahí Juan me pregunta por los Sticker para que e los muestre, le doy uno y recibo de el 20 dólares, yo empiezo a darle a todos y recibo del padre 20 y del amigo 20 más, cuando me despido de todos y subo al auto, ellos me devolvieron algunos Sticker para que yo los venda después, ya que se quedaron con uno por familia. Llegando a la casa de Sarah, me encuentro con los mismos cicloviajeros que por la mañana no pude saludar, fue una alegría verlos, eran de Francia y se llamaban Lucie y Emmanuel, mientras ellos comían me compartían sus historias y yo las mías. 

LinkedIn