Mi primer noche de acampada



2 de Septiembre, 

Un nuevo día había empezado, inicie a pedalear un poco tarde para poder descansar mejor, a eso de las 11, justo cuando el cielo se empezó a nublar. Ese día no lo hice con tanto esfuerzo, no era necesario llegar a ningún lado y me dedique a disfrutar más del pedaleo, en el camino me encuentro con una escuela militar y me acerco a ellos para preguntarles si tenían agua que me pudieran regalar. Mientras sacaba las botellas vacías, ellos me preguntaban de donde venia y a donde iba, unas preguntas muy habituales que recibo a diario. Ya con las botellas llenas y listo para seguir camino, me desearon suerte para el viaje.

Ese día avance hasta el Peaje de Machachi, quería acampar ahí porque se veía seguro. Cuando me acerco a un señor que guiaba el transito me dice que vaya a preguntar a la administración, para llegar ahí debía cruzar toda la carretera! Una vez que llego a lugar le pregunto si podía pasar la noche ahí y ellos en lo primero que se fijaron fue en Mancha, lo acariciaron, me preguntaron que hacia y me dieron un lugar a tras de los autos estacionados para que el viento no molestara tanto.

Cuando arme la carpa, pedí a uno de ellos que calentara mi agua, al regresar se acerca con otro señor y me regala una botella de gaseosa, perfecto para acompañar mi pan con atún y té. Ya al dormirme, escucho a alguien que me llama y me levanto exaltado y pregunto quien es, al recibir como respuesta un, “¿quieres comer?”, respondo con un “ohhh gracias”. Era una sopa de pollo caliente para el frío de la noche, cuando tomé el primer sorbo fue lo más rico que había probado, porque lo disfrute aun más, sabiendo que alguien que no me conocía, se tomo el tiempo de dedicarme un momento en sus pensamientos y preocuparse por mi. Por la madrugada comenzó a llover, yo me sentía caliente adentro de La Bolsa de dormir, pero a las 4:30 que solo mi alarma del celular, note un frío fuerte que recorría mi cuerpo, me puse la ropa y metí a Mancha a dormir con migo, pero eso no basto, tenia bastante frío. A medida que pasaban las horas, el frío iba tomando tregua con migo y cuando el sol empezó a dar sobre la carpa decido levantarme y salir. El ambiente etapa frío y note que la montaña de enfrente que se llama El Corazón, estaba totalmente cubierta de nieve! Luego de comer algo liviano y desarmar la carpa, saludo a todos y sigo pedaleando en dirección a Latacunga.


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