La subida más recompensada hasta ahora



3 de Septiembre,


Este día sabía que me tocaba bastante esfuerzo, debía pasar por las faldas del Volcán Cotopaxi y eso significaba mucho viento en contra, frío y una subida muy empinada. Los primeros Kilómetros antes de llegar ahí fueron relajados, con subidas pero no tan forzosas, me detuve varias veces a disfrutar del paisaje mientras recuperaba el aire y sacaba fotos de mi entorno.


Conforme las horas pasaban, el hambre y el sol del medio día que siempre evitaba se acercaban, me detengo en un comedor de camioneros y sale una chica a ofrecerme sus platos para quedarme a comer, le pregunto si tenia algo barato de 2 dólares mas o menos porque estaba viajando y me dice que pregunte adentro. Dejo la bici y al mancha junto a una cerca de madera y entro, ahí estaba el señor con su familia, vestido de casa con un mandil negro que utilizaba para cocinar, le comente que viajaba por el mundo y que no contaba con mucho dinero y me dejo el almuerzo a tan solo 2 dolares. Elijo sentarme afuera para comer porque tenia demasiado calor. Primero viene la chica con un plato de habas, papas y queso, a los pocos minutos me trae una sopa de pollo muy grande! Cuando termino la sopa me trae el plato con arroz, pollo, papa y un vaso de jugo. Avance a comer todo y con el estomago lleno me quedé a descansar mientras Mancha correteaba y jugaba con otros perros. Paso una hora y el sol estaba en su punto auge, agarre la bici y busque una sombra y junto al terreno habían unos arboles que me venían de maravilla. Al lograr llegar ahí con la bici, porque no fue fácil, había algunas piedras y montículos pequeños de tierra que hacían que debiera dar un esfuerzo para empujar. Cuando llego a la sombra acomodo todo, amarro a Mancha junto a un árbol y de repente viene el viento hacia mi y noto un muy mal olor, resulta que todos esos arboles estaban tapando un enorme basural! Igual me quede, porque no fue fácil apoyar la bici, ahí coloque el aislante, infle mi almohada y apoye mis piernas sobre la bicicleta y veía pasar muchos autos, camiones y hasta algunos ciclistas que con mucho esfuerzo subían la cuesta y me saludaban al ver mi equipaje y creo yo lo relajado que estaba jajaja. Me dormí una gran siesta y cuando el viento empezó a soplar y algunas nubes aparecer, decidí encarar la cuesta, que según el dueño del lugar de comidas me dijo que esa era la última, pero me lo dijo como si esa cuesta seria fácil de pasar, pero no, porque era la más alta y empinada de todas. Con mucho esfuerzo avanzaba 5 pedaleadas y paraba a tomar aire, creo que me demore como media hora en llegar, las personas que pasaban en sus carros me alentaban! Yo sin rendirme pensaba que será de las subidas en el páramo de Cuenca que todos las nombran al ser muy difíciles de subir. Cada vez que descansaba me alentaba a mi mismo, hablaba solo o le hablaba a Mancha para no pensar en la subida, aclaro que Mancha iba como un rey atrás en su maleta porque aun no me animo a que esté junto a mí caminando, así que tenia 8.4 kilos de más en la bicicleta! Ya faltaba poco, ya veía como se estaba terminando la subida y al llegar arriba, levanto mi cabeza para ver en frente y sale de mi boca con mucho asombro una mala palabra jaja, junto a mi se veía la inmensidad de la naturaleza, el volcán Cotopaxi mostrando su grandeza e imponiéndose ante todo a su alrededor, era el protagonista de todos ahí, la gente se detenía con sus autos a disfrutar del momento y sacar unas fotos. Me quede disfrutando unos minutos su belleza y decido dejar la bicicleta junto a un guardarraíl para sacar unas fotos y con Mancha arriba de la bici nos sacamos algunas.


Foto realizada por Silvio Arroyo 
Descanso forzado :)
 Cuando empiezo a retirarme de ahí, veo un fotógrafo y mi intención era pedirle que me sacara unas fotos, pero sin poder decirle, me pregunta si podía sacarme unas, claramente accedí, me saco algunas y le pedí que me fotografiara con mi cámara, pasamos un rato hablando, le vendí un sticker y continué camino. A partir de ahí todo fue en bajada, ya no había más subidas precipitadas. Avance hasta que llegue a otro mirador donde muchos autos estaban sacando fotos, desde ese lugar también se veía muy imponente el Cotopaxi, pare, tomé una foto y seguí avanzando, desde ese mirador la bajada era muy fuerte, iba frenando constantemente y mientras sonreía de felicidad y exaltado de la emoción por lo que estaba viviendo, noto junto a mi que una combi, con varias personas adentro me empiezan a saludar y a sacar fotos, ellos siguieron de largo y yo quedo atrás riéndome de alegría. Yo estaba en short, camisa arremangada y poco a poco empezaba a tener frío, pero como seguí la inercia del camino en bajada no quería detenerme, hasta que luego de unos pocos kilómetros decido frenar y ponerme abrigo, me pongo el pantalón, la chaqueta el cuellito y cuando empiezo a ponerme los guantes se me cae uno y debido al viento que soplaba fuerte, se empieza a volar, por suerte a unos pocos centímetros lo agarro con el pie, pero al intentar agarrarlo la bici se quería acostar y el guante salió volando otra vez, en ese momento tuve que hacer lo que durante todo el camino evitaba, dejar apoyada la bicicleta en una especie de bajada, algo así como un canal de agua que por suerte estaba seco, el viento se había detenido un poco, me baje rápido, me metí en ese lugar y corrí a buscar mi guante que por suerte no estaba en el medio del carril porque ya que donde estábamos era el final de una curva. Aproveche ese momento de descanso obligatorio para sacar unas fotos y guardar el momento.



Ya cuando las horas pasaban y las bajadas terminaban, estaba a punto de llegar a latacunga, mas o menos a unos 10 km antes comienzo a buscar un lugar para pasar la noche, el sol se tornaba anaranjado y todas las casas que pasaba se veían hermosas gracias al sol, tenia ganas de quedarme en cualquier lugar! Pero seguí unos kilómetros más y veo al costado de la ruta una tienda y un restaurante que junto a ello había un pequeño espacio donde podía armar mi carpa, entro a la tienda y pregunto si podía pasar la noche, le dije lo mismo que a todos los que eh preguntado, que estaba dando la vuelta al mundo y que solo era por hoy y mañana seguía pedaleando, la chica me dijo que aquel lugar no era de ella y que preguntara al fondo del terreno a una familia que estaba atrás. Cuando me acerco a ellos, estaban varios y me decían que ese lugar tampoco era de ellos y que había mucho chorro (ladrón) le respondí que no importaba, el me dijo que podía armar por ahí, pero me seguía repitiendo sobre los chorros, así que me despedí de ellos y fui a buscar mi bici para seguir buscando algún lugar, cuando llego a ella me encuentro con que Mancha estaba parado en sus patas traseras debido a que estaba atado al cuello y se había bajado, por suerte no se estaba ahorcando! Pero no me imagino cuanto tiempo estuvo así, lo subo a la bici y empiezo a pedalear y a saludar a los de la tienda, antes de salir del terreno, la chica de ahí sale con una mujer que me pregunto que paso y que si lo que quería era armar carpa aquí, le dije que si. Ella me dijo que conocía al dueño del terreno que estaba junto a la tienda y que lo llamaría para que no haya problema, así fue como me quede ahí un buen rato descansando en la sombra que me daba la bicicleta, no se exactamente el tiempo que pasó y empecé a armar campamento, saque las cosas valiosas de la bicicleta y las entre, até la bici en la carpa y me dí una siesta bien larga, ya se había echo de noche cuando desperté, tipo 8:00 PM y ahí cuando todo había cerrado pero no obscurecido gracias a la luna que estaba en su punto auge en el cielo e iluminaba también el Cotopaxi, comí algo mientras miraba el volcán y luego de un rato me puse a dormir, claramente con un ojo abierto, donde yo estaba, lograba escuchar los pasos que hacían junto a mi carpa los perros que venían a curiosear, así que Mancha ladro casi toda la noche, solo una vez, mas o menos a las 2:00 AM desperté y salí de la carpa porque no sabia quien podría estar ahí, cuando salgo veo que un perro había orinado mi cobertor que uso para tapar la bicicleta y evitar que manos curiosas quieran ver que hay en las maletas. Al despertar a la mañana, decidí descansar un poco más por la cruda noche que pase!



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